Morelia, Michoacán/Fotos: Alfredo Soria/ACG
El repique de la libertad se dejó escuchar, este martes, una vez más, en el Centro Histórico de Morelia, al grito de “viva México”, como lo hiciera Miguel Hidalgo, desde Dolores, el 15 de septiembre de 1810.
Desde el Palacio de Gobierno, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, encabezó la ceremonia conmemorativa del Grito de Dolores, con que reiteró el llamado a los morelianos, los michoacanos y los mexicanos a luchar por la libertad, la justicia y la soberanía de nuestra patria.
Esto, ante un corazón de la capital michoacana lleno de paseantes, turistas y visitantes que, animados por el amor por México, salieron a las calles a celebrar y honrar a quienes ofrendaron sus vidas para darnos libertad.
“Viva la independencia de México. Viva Hidalgo. Viva Allende. Viva Josefa Ortiz. Viva Morelos. Viva la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Vivan los pueblos originarios de Michoacán. Viva Michoacán. Viva México”, exclamó Ramírez Bedolla, y los mexicanos gritaron “viva”, entre matracas sonando, banderas ondeando y teléfonos celulares grabando.
Las estimaciones preliminares de la Policía de Morelia refirieron que sumaron al menos cinco mil personas en el primer cuadro.
Elementos de la Policía de Morelia, la Guardia Civil, la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y protección civil se desplegaron en la zona centro para brindar seguridad y tranquilidad a los asistentes a la Noche Tricolor.
El corazón de los michoacanos es grande y no solo cabe el fervor patrio, también hay lugar para la pachanga, la fiesta, el goce con los amigos o la familia.
En vialidades como Fray Bartolomé de las Casas o Humboldt, y espacios públicos como la plaza Valladolid, se encuentran decenas de comerciantes populares que ofrecen antojitos típicos, desde fogones chirriantes, artesanías y artículos varios.
Por doquier se alzan vendedores de banderas, banderines, cornetas, bigotes, y maquillaje tricolor, que combina con la alegría del respetable.
Antros, bares, cafés y restaurantes aledaños lucen motivos patrios para atraer la atención de los paseantes e invitarles a festejar en su interior.
Y desde los balcones y terrazas en torno de la Catedral, paseantes, turistas y visitantes observan la Noche Mexicana, bandera en mano.